Los edredones requieren un lavado diferente al de la ropa del día a día. El principal error suele ser meterlos en una lavadora demasiado pequeña, lo que impide que el agua y el detergente se repartan bien.
En una lavandería autoservicio conviene utilizar una máquina de gran capacidad, elegir un programa delicado o de ropa voluminosa y evitar el exceso de detergente. Menos espuma, más eficacia.
También es recomendable revisar la etiqueta antes del lavado y comprobar si admite secadora. Un buen secado es clave para que el relleno no se apelmace.
- Usa una lavadora amplia.
- Evita sobrecargar la máquina.
- Selecciona una temperatura moderada.
- Seca el edredón por completo antes de guardarlo.
Cuando el proceso se hace bien, el edredón sale limpio, esponjoso y listo para seguir dando guerra todo el invierno.